El grupo fundado por Jeff Bezos cae 10% en las operaciones posteriores al cierre de la sesión pese a que ha mejorado sus resultados financieros un 31%

El gigante del comercio electrónico Amazon padece la fiebre de la inteligencia artificial (IA), que ha llevado a las grandes tecnológicas del planeta a lanzarse a una alocada carrera de inversiones y resultados inciertos. El grupo fundado por Jeff Bezos ha anunciado a los inversores que planea invertir 200.000 millones de dólares en centros de datos, necesarios para desarrollar la IA; microprocesadores para equipar a las colmenas de servidores que entrenan los algoritmos y en plantas de generación de energía para suministrar potencia a esas instalaciones. El fenomenal plan de inversión del grupo con sede en Seattle, un 54% más que lo destinado este año, ha despertado las dudas entre los inversores, que lo castigan en las operaciones bursátiles posteriores al cierre de la jornada con caídas del 10%.

El correctivo se produce a pesar de que la compañía registró un beneficio de 77.670 millones de dólares al cierre de 2025, lo que representa un incremento del 31,1% respecto al ejercicio anterior, según las cuentas presentadas este jueves.

Las dudas llegan porque la dirección planea destinar gran parte de los beneficios a sufragar la descomunal inversión en IA, una tecnología que aún no está resultando tan rentable como para justificar esos desembolsos. La empresa explica a través de una nota que el año pasado destinó 130.000 millones a desarrollar la tecnología del futuro. Los analistas esperaban que las inversiones evolucionarían hasta los 150.000 este año, pero la compañía tira de ambición y eleva la apuesta hasta los 200.000 millones en IA. Será la mayor cantidad invertida en la historia por una sola compañía en un solo año.