El continente gana atractivo por su equilibrio sectorial, menor exposición a la tecnología y valoraciones más moderadas, después de las recientes turbulencias en Wall Street

Tras meses en los que el entusiasmo por la tecnología parecía blindar a los inversores frente a la inestabilidad geopolítica, las caídas de la semana pasada han devuelto al mercado una sensación de inestabilidad que muchos creían superada, y los fantasmas de la burbuja de las puntocom vuelven a sobrevolar las pantallas. Tras los máx...

imos en los principales índices europeos y estadounidenses (incluido, por primera vez en casi dos décadas, el Ibex), la reciente volatilidad ha sido la excusa perfecta para que muchos inversores hagan caja y busquen refugio antes de la tormenta.

Aunque en las últimas semanas directivos de Wall Street como David Solomon, de Goldman Sachs, o Ted Pick, de Morgan Stanley, han avisado de que las Bolsas podrían corregir más de un 10% a medio plazo, un buen número de analistas sigue viendo motivos para el optimismo. “La consolidación es saludable tras un fuerte rally y un exceso de entusiasmo en torno a la IA”, apuntan los expertos de Barclays. En una línea similar, Josep Prats, gestor del fondo Abante European Quality, considera que, con un crecimiento sostenido, una inflación contenida y unos tipos estables, la inversión en Bolsa mantiene su atractivo. En este escenario, muchos creen que la inestabilidad que sacude a Wall Street podría ser una oportunidad para reequilibrar las carteras por sectores y regiones.