El selectivo español avanza un 2% en un noviembre marcado por la volatilidad y las dudas de la IA
Ni la burbuja tecnológica, ni los resultados empresariales, ni siquiera el fin del cierre administrativo más largo en la historia de EE UU desvían la atención del mercado. Lo que de verdad importa es lo que vaya a pasar con los tipos. Tras varias sesiones en las que los inversores asumieron que la Reserva Federal podría mantener las tasas sin cambios, el resurgir de las expectativas de un recorte en la última reunión del año ha devuelto la alegría a las Bolsas y disipado las dudas de un mes de noviembre caracterizado por la volatilidad y el miedo a las valoraciones de la tecnología.
El Ibex, así, cierra noviembre con una subida del 2,1% y marca cinco meses consecutivos de subidas. Si bien no es su mejor racha (solo en noviembre de 2020 el índice sumó más de un 25%), si es la primera vez desde 2014 en que logra encadenar cinco meses seguidos de ganancias. Y se encamina, con paso firme, a uno de los mejores años de su historia.
En Wall Street, pese al susto tecnológico, el S&P 500 se dispone a cerrar noviembre en tablas. Una vez que la Bolsa de EE UU ha remontado el vuelo, ha contagiado a su paso a la renta variable mundial. Los índices europeos se sacuden las dudas y, con la excepción del Dax alemán, cierran noviembre al alza: Euro Stoxx 50, Stoxx 600, FTSE británico y Mib italiano firman su quinto mes consecutivo de avances; el Cac francés, el tercero.






