Santander, Iberdrola, Telefónica, Repsol, Ferrovial o ACS sitúan los países anglosajones como prioritarios en sus planes de futuro ante un mercado europeo del que lamentan su lentitud y exceso de burocracia

El pasado 21 de enero, los primeros espadas del Ibex-35 mantuvieron una reunión privada con el Gobierno en Davos (Suiza), justo después del discurso central del Foro Económico Mundial de 2026, protagonizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En este encuentro, los presidentes y consejeros delegados de las grandes empresas españolas

ml" data-link-track-dtm="">se quejaron del exceso de burocracia y la lentitud administrativa dentro del Viejo Continente frente a la pujanza que está mostrando EE UU, pese a las dudas e incertidumbre que genera la Administración republicana por los vaivenes de la Casa Blanca.

Empresas españolas como el Santander, Iberdrola, Repsol o Telefónica están afrontando esta realidad enfocándose hacia los mercados anglosajones, considerados históricamente como los más propicios por su seguridad jurídica y marcos regulatorios más abiertos y estables. Es decir, más favorables para los negocios, en contraste con una UE con regulaciones más estrictas y que examina con severidad cada operación de concentración empresarial, según han coincidido en explicar varias de esas compañías.