Frente al relato de los populares, la mujer sí dijo que sufría acoso desde que presentó sus primeras quejas, no pidió un ascenso al alcalde y no ha presentado denuncias falsas

El caso de la concejala de Móstoles que ha sacudido al PP madrileño es sencillo en la esencia: una mujer, profesional consolidada, afiliada al PP, comienza a colaborar como voluntaria meses antes de las elecciones municipales de 2023. Al candidato a alcalde, Manuel Bautista, le gusta tanto que le propone ir en las listas en un lugar muy destacado. Dos meses antes de las elecciones empieza a insinuarse sexualmente, a hacer proposiciones no deseadas. Lo hace varias veces, dentro de un coche, los dos solos. Ella lo rechaza de forma activa y rotunda. A pesar de ello, algunos compañeros le cuentan que él alardea de que están juntos. Ella le reprende y le dice que no lo haga más. A partir de ese momento, según su relato, él comienza a aislarla y a invisibilizar su trabajo. Tanto, que ella decide pedir ayuda dentro del partido, al PP de Madrid.

Tiene dos reuniones con la dirección. Le dicen que no presente una denuncia, que sería muy malo para ella, que igual lo mejor es dar un paso a un lado, que la política es dura con las mujeres… Tras ocho meses pidiendo que se abra una investigación y solicitando infructuosamente el amparo de su partido, entrega su acta y se da de baja. Comunica la situación al PP nacional. El comité de derechos y garantías abre una información. Ella presenta un escrito de 20 páginas con los hechos. No la llaman para escucharla en persona. Nadie la recibe. Tampoco le informan de que el procedimiento se ha archivado. Ella se queda fuera de la política y continúa con su vida profesional. El alcalde sigue en su puesto.