El exalero estadounidense del Real Madrid, nacido en un campo de refugiados y que estudió para ser cura, es homenajeado a los 50 años de firmar la mayor anotación en la historia de la Liga de baloncesto
Han pasado 50 años y el bigote todavía viste a Walter Szczerbiak. El mostacho de quien fuera alero estadounidense del Real Madrid en los setenta es tan eterno como su récord imbatido, los 65 puntos que anotó con el número 10 de la camiseta blanca el 8 de febrero de 1976 contra el Breogán. La mayor anotación en la historia de la Liga española de baloncesto cumple este domingo medio siglo y el protagonista ha sido homenajeado este viernes por la ACB. “Gracias por acordaros de mí y por tantos recuerdos”, decía emocionado junto a su mujer, Marilyn, y compañeros de quinta como Juan Antonio Corbalán, Carmelo Cabrera, Wayne Brabender, Cristóbal Rodríguez y el técnico Lolo Sainz.
La historia de Walter Szczerbiak es tan sorprendente como su récord. En verdad se llamaba Wolodymir y nació de padres ucranios el 21 de agosto de 1949 en un campo de refugiados en Hamburgo tras la II Guerra Mundial. Con dos años la familia se mudó a Estados Unidos y allí pasó a ser Walter. La canasta se cruzó en su camino de casualidad. De adolescente ingresó en un seminario en Connecticut con la idea de ser “cura católico bizantino” y la catequesis le dejaba un par de horas libres después de comer. El destino situó una pista de baloncesto junto a la iglesia y así botó su primer balón a los 13 años. Partidos en la calle, un entrenador que le descubre, becas para el instituto y la universidad… hasta ser elegido en cuarta ronda del draft de la NBA de 1971. Ese sueño lo aplazó para fichar por el Madrid en 1973 después de lucirse en un amistoso contra la Universidad de Indiana de Bobby Knight y sin sospechar que vestiría de blanco siete temporadas.






