Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 40 años) cerró el verano pasado una carrera monumental en el mundo del baloncesto. Con el Real Madrid conquistó siete Ligas, tres Euroligas, seis Copas y nueve Supercopas en 13 temporadas de blanco después de seis cursos como emblema del Joventut y de dejar su huella en la NBA: 267 partidos entre Portland y Denver. Con España se colgó 11 medallas y es el único jugador en morder los seis oros (cuatro europeos y dos mundiales) que ha logrado la selección masculina absoluta en su historia.

Un año después de su retirada, Rudy acudirá al próximo Eurobasket, del 27 de agosto al 14 de septiembre, como embajador de la FIBA. El baloncesto todavía forma parte de su nueva vida, aunque sobre todo ejerce de padre de tres hijos a los que entrega el tiempo que durante tantos años dedicó a la canasta y a competir como un titán. Esa adrenalina ha encontrado hoy un sustituto en otra pasión, el golf.

Pregunta. ¿Qué echa de menos del baloncesto?

Respuesta. Francamente, echar de menos el baloncesto a nivel competitivo, no lo echo de menos. Tenía tan clara la decisión de retirarme que poco a poco me iba concienciando de decir adiós. Sí que ahora, cuando he ido a ver algún partido e interactúo con la afición, vuelve un poco el sentir la adrenalina de competir y eso lo echo un poco de menos.