El base del Barcelona reflexiona sobre el año que ha estado sin jugar por lesión y el aspecto mental del deportista
Aunque su juego es cerebral, resulta chocante ver el contraste de sus aceleraciones y toques de genialidad en la cancha con la parsimonia con la que se mueve y habla Nico Laprovittola (Morón, Argentina; 35 años) por las entrañas del Palau tras un entrenamiento previo a medirse con Real Madrid en la Euroliga. Ha ganado en paciencia y en maduración después de un año en la rebotica y de un inicio de curso salpicado de pequeñas lesiones derivadas de la inactividad. Pero está listo para liderar de nuevo al equipo en el ve...
stuario o en la pista, donde más se le requiera.
Pregunta. ¿Durante la lesión de rodilla, se le echó el mundo encima?
Respuesta. No, no fue tan duro. Aunque fue un proceso complicado y muy largo, intenté tomármelo con la mejor onda posible, pensando de manera positiva en el lugar y con la gente que me tocó vivir la lesión. Me he sentido más querido que cuando jugaba porque desde el club me acompañaron en todo momento, y los compañeros también. Sentí que me extrañaban. Estoy muy agradecido.






