Isabel Poncela |
Zaragoza (EFE).- Se conocen bien. Antes de disputarse este 8 de febrero la presidencia de Aragón, el candidato popular, Jorge Azcón, y la candidata socialista, Pilar Alegría, ya se midieron en una campaña dura, personal y decisiva: las elecciones municipales de Zaragoza de 2019, una batalla que se reproduce siete años después, en otro tablero y con más cicatrices, y que tiene un botín mayor, por lo menos en cuanto al número de ciudadanos gestionados, la Presidencia del Gobierno de Aragón.
Lo que estaba en juego en 2019 era una ciudad clave; ahora es el control de toda la comunidad y ya no hay margen para convertir una derrota en trampolín.
Alegría ganó a Azcón
En mayo de 2019, Alegría era la candidata socialista y Azcón el popular. Ella obtuvo el 27,7 % de los votos y diez concejales. Él, el 21,7 % de los sufragios y ocho sillones. Pero la socialista se quedó sin alcaldía gracias a un pacto estatal del PP con Ciudadanos que reordenó el poder en el ayuntamiento, gobernado el mandato anterior por Zaragoza en Común, y que activó las carreras políticas de los dos rivales, aunque por caminos diferentes.












