Osakidetza rebaja a 23 la cifra de afectados, además de 75 casos potenciales por otras dos tipos de inyecciones bajo supervisión

El consejero de Salud del Gobierno vasco, Alberto Martínez, ha dado este martes por “reconducida” la crisis originada en Osakidetza-Servicio Vasco de Salud por la administración de vacunas caducadas principalmente a bebés. Finalmente la incidencia sanitaria afecta a 23 pacientes (18 lactantes y cinco adultos) que ya han sido revacunados en su mayoría, aunque quedan aún otras 29 que están pendientes de contrastar su situación. El titular de la sanidad vasca ha reconocido que se dio una dimensión “erronéa” del problema y que el escenario final ha cambiado y desinflándose conforme se ha ido analizando lo sucedido.

Martínez ha detallado la cronología la situación desde que el pasado 15 de enero tuvo conocimiento, a través del aviso recibido por parte de la madre de un bebé vacunado en Errenteria (Gipuzkoa), de la inoculación de la vacuna hexavalente (difteria, tétanos, tosferina, poliomelitis, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B) que estaba caducada.

El caso fue destapado por EH Bildu, que el 27 de enero registró una iniciativa parlamentaria dirigida a Martínez, tras tener conocimiento uno días antes de que en centros de salud de Osakidetza se habían administrado vacunas caducadas a “decenas de niños”. El departamento admitió que 253 personas, casi todos ellos menores de un año de edad, fueron inoculados con la hexavalente fuera de su fecha de vencimiento. Posteriormente se redujo esta cifra a 103, ya que un informe de la Agencia Española del Medicamento estableció que, pese a que en el etiquetado del lote figuraba la fecha del 31 de octubre, la fecha efectiva de caducidad se fija en un mes después, finales de noviembre. De esta manera, todos los vacunados con sueros de ese lote en el mes de noviembre no necesitan volver a recibir la vacuna.