A finales de 2022, unas familias trasladaron a Osakidetza su descontento con el comportamiento de una enfermera de Santurtzi (Bizkaia, 45.000 habitantes) en el momento de dispensar las vacunas a sus hijos menores. Se extrañaron por su forma de actuar y por los comentarios que la profesional realizaba en contra de la administración de vacunas. Observaron en ella un “comportamiento extraño” porque, según relataron en una denuncia, “ponía la jeringuilla a los niños con rapidez, la retiraba de forma precipitada y después la arrojaba directamente a la papelera con la dosis en su interior”.

El caso ha llegado a los tribunales y la enfermera encausada, de 52 años de edad, se enfrenta a una petición de siete años y medio de prisión de la Fiscalía. La acusación particular, ejercida por medio centenar de familias afectadas, eleva la pena a entre 12 y 17 años de cárcel. La Audiencia de Bizkaia juzga a la profesional desde este pasado lunes, cuando arrancó el juicio con la declaración de familiares de los menores a los que supuestamente no se les colocó las vacunas que Osakidetza (el servicio vasco de salud) tiene establecido en el calendario médico. La acusación calcula que unos 404 menores se pudieron quedar sin recibir la dosis de inmunización.