El Gobierno amplía el estado de calamidad y moviliza a 2.500 millones de euros en ayudas para tratar de combatir las críticas por la lentitud de su respuesta
Portugal sufrió la semana pasada el peor temporal de las últimas décadas y ahora recibe la puntilla. Con miles de casas dañadas tras el paso de la borrasca Kristin, que incluyó picos de viento de más de 200 kilómetros por hora, los portugueses enfrentan un nuevo tren de adversidades con lluvias intensas, nevadas y vientos. Y eso, cuando han volado tejados, se han partido árboles gigantescos y hay calles inundadas por el desbordamiento de cauces, dispara el miedo, la preocupación y las críticas a la actuación del Gobierno de Luís Montenegro, cuestionado por la tibieza de su respuesta en los primeros momentos
-seis-muertes-en-portugal-y-deja-sin-electricidad-a-450000-personas.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-01-29/el-temporal-kristin-causa-seis-muertes-en-portugal-y-deja-sin-electricidad-a-450000-personas.html" data-link-track-dtm="">del temporal de la semana pasada que provocó seis muertes.
A ellas se han sumado en las últimas horas otras tres personas que se consideran víctimas indirectas de la tempestad. Dos perecieron al caer de sus tejados mientras hacían reparaciones, mientras que un tercer hombre murió intoxicado por monóxido de carbono del generador con el que suplía la falta de electricidad.













