Al recoger el premio a mejor álbum latino por su ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’, el puertorriqueño dio un celebrado discurso en contra del ICE

La noche de los 68º premios Grammy, celebrada en Los Ángeles, ha sido una de las más reivindicativas que se recuerdan de las ceremonias recientes. Su presentador, Trevor Noah, fue tremendamente crítico con Administración de Donald Trump. Algunos de los presentadores, como Carole King, protestaron en silencio, con una chapa contra el ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos; otros que recogieron premios, como Billie Eilish, fueron aun más claros: “Nadie es ilegal en tierra robada”. Pero si alguien se convirtió en la estrella de la velada fue Bad Bunny, con un inmenso alegato a favor de los inmigrantes y en contra de ICE.

El humorista estadounidense de origen cubano-dominicano Marcello Hernández y la cantante colombiana Karol G presentaron, medio en español, medio en inglés, el premio a mejor álbum latino urbano, que ganó Bad Bunny. El puertorriqueño salió al escenario a recoger el gramófono dorado gracias a su DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Y dio, en tono pausado, tranquilo y muy claro, el gran discurso de la noche: “Antes de darle las gracias a Dios, debo decir: fuera ICE”. Ahí, el Crypto.com Arena de Los Ángeles se tumbó de aplausos y vítores al cantante. Él, tranquilo, siguió: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos. Somos americanos”.