Trevor Noah aseguró en los premios de la música que el presidente y Bill Clinton habían estado en la isla del pederasta, y el magnate le llama “completo perdedor”

Entre galardones para Bad Bunny, Kendrick Lamar o Billie Eilish, Donald Trump fue uno de los protagonistas ausentes de los premios Grammy, tanto por sus políticas migratorias y el ICE como por las constantes pullas del presentador de la ceremonia, Trevor Noah, contra el presidente de EE UU. Pero hubo una broma que soliviantó especialmente al magnate, una en la que lo relacionaron con el pederasta Jeffrey Epstein, y por la que Trump incluso ha llegado a amenazar al cómico y escritor sudafricano con denunciarlo.

Los de este domingo eran los sextos y últimos premios Grammy que conducía Noah, y quiso irse por todo lo alto, sin tapujos, con bromas sobre Nicki Minaj, a costa del canal CBS donde se emitía la gala (y que Trump ha querido controlar) y pidiendo a Bad Bunny que lo acogiera en Puerto Rico. Pero el chiste que más molestó al presidente fue uno en el que explicaba por qué Trump quería hacerse con Groenlandia: “Desde que no está Epstein, necesita una nueva isla para quedar con [el expresidente] Bill Clinton”, dijo en referencia al lugar donde el pederasta llevaba una red de prostitución de menores.