Una investigación identifica las bacterias responsables de un raro trastorno que provoca intoxicación sin beber alcohol, y plantea una solución: el trasplante de heces
El oficial retirado de la Marina de EE UU comenzó a experimentar síntomas extraños. A sus 60 años, estaba en una excelente forma física, y solo bebía ocasionalmente alcohol. Pero, tras tomar antibióticos para tratar una inflamación de próstata, comenzó a experimentar episodios extraños: se sentía borracho sin haber probado el alcohol. Desorientación, somnolencia, dificultad para hablar. Los médicos de urgencias no lo creían, y su familia observaba su comportamiento con confusión. Tuvo que instalar un cierre de alcoholímetro en su vehículo, pero ni siquiera él sabía cómo explicar lo que le sucedía.
No estaba loco. Su cuerpo, literalmente, se estaba convirtiendo en una cervecería.
Casos como este estuvieron durante décadas confinados a anécdotas médicas, pero acaban de recibir la validación científica más sólida hasta el momento. Un estudio publicado en Nature Microbiology, realizado por investigadores de la Universidad de California (UC) San Diego y el Hospital General de Massachusetts, ha identificado finalmente qué sucede dentro del intestino de estos pacientes. Y más importante aún, ha encontrado un tratamiento que funciona: el trasplante de heces.






