El primer ministro, alabado fuera por su postura frente a Trump, es cada vez más criticado dentro del país debido a sus políticas conservadoras
Mark Carney, exgobernador del Banco de Canadá y de Inglaterra, siempre se ha definido como un pragmático. Durante la campaña electoral, el líder liberal dijo ser el indicado para vencer a los conservadores. También subrayó que tenía el mejor plan para hacer frente a los embates comerciales orquestados desde la Casa Blanca. Carney se impuso en las urnas el 28 de abril. En cerca de nueve meses, el primer ministro canadiense ha realizado cambios de gran calado. Algunos sectores aplauden el paquete de medidas; otros consideran que está yendo demasiado lejos, alejándose de los valores asociados a los liberales.
Una de sus primeras decisiones fue eliminar el plan de gravámenes al carbono. Después vino la abolición de la reforma sobre las ganancias de capital. A su vez, retiró el impuesto para las grandes tecnológicas y suspendió la mayoría de los aranceles decretados contra Estados Unidos; gestos para facilitar las negociaciones con Washington a modo de dar por terminada la guerra comercial. Todas estas medidas formaban parte del legado de su antecesor, Justin Trudeau.











