Las poblaciones de Svalbard han mantenido su condición corporal a pesar de haber perdido más de tres meses de mar helado al año
En Svalbard, muy al norte de Noruega (a la que pertenece), al este de Groenlandia y casi en mitad del Ártico, viven unos 4.000 osos polares (Ursus maritimus). El archipiélago se está calentando el doble que el resto de la región ártica y hasta cuatro veces más que el planeta en su conjunto. Así que parecía un buen sitio para ver que está pasando con estos úrsidos del Ártico. Tras capturar a centenares de ellos y tomarles medidas morfométricas durante tres décadas, un grupo de investigadores ha publicado sus resultados en Scientific Reports. Para su sorpresa, unos animales que necesitan del hielo para vivir, están prosperando a pesar de que el deshielo dura ahora unos 100 días más que a finales del siglo pasado.
Como indica el nombre de la especie en latín, los osos polares son más marítimos que terrestres. Pero ese mar debe estar helado, aunque puedan nadar kilómetros y kilómetros. Lo necesitan porque sus presas principales, diversas especies de focas, descansan y crían sobre la banquisa. Sus técnicas de caza, adquiridas y heredadas durante milenios, son óptimas para el hielo. Por eso, con los alarmantes datos sobre el calentamiento del Ártico, algunos daban por condenado al oso polar. De hecho, son muchos los estudios que van en esa línea, como uno que mostraba que estaban viviendo por encima de sus posibilidades u otro que decía que algunas poblaciones han tenido que cambiar su dieta para sobrevivir, trocando crías de foca por huevos de ganso. En 2022, sin embargo, descubrieron a una población de úrsidos que llevaba siglos viviendo sin apenas hielo en el sur de Groenlandia. Considerados una excepción, resulta que en Svalbard sucede algo parecido.








