El nuevo técnico, que no ha dejado de elogiar a los jugadores, sufre a los 15 días de llegar la misma falta de intensidad que lastró a Ancelotti y Xabi Alonso

Desde que llegó al banquillo del Real Madrid hace dos semanas, Álvaro Arbeloa se ha esforzado en elaborar un discurso a la medida de los jugadores. Ha asumido en público toda

el="" title="https://elpais.com/deportes/futbol/2026-01-14/la-penitencia-de-alvaro-arbeloa-yo-soy-el-culpable-si-alguien-lo-quiere-calificar-como-fracaso-lo-acepto.html" data-link-track-dtm="">la responsabilidad de las derrotas, por sangrantes que sean y pese al escaso tiempo que lleva en el cargo. Ha subrayado la defensa de Vinicius, señalado por el Bernabéu, y ha asegurado que exigiría a la plantilla que le dieran “el mayor número de balones” porque “es el más desequilibrante del mundo”. Ha puntualizado que no quiere a dos delanteros “que bajen a perseguir a los laterales”. De Fede Valverde ha afirmado que “encarna el espíritu de Juanito”. Ha enfatizado “el nivel de implicación” de Jude Bellingham, bajo sospecha por su rendimiento, y ha contado que el otro día le dijo en un entrenamiento que “dejara de correr [tanto]. Está corriendo lo que no está escrito”, afirmó este martes.