Por su mirada fotográfica ha pasado la historia del gran cambio de su país adoptivo, al que llegó en los años sesenta cuando el ‘boom’ turístico empezaba a asomar
Testigo de excepción del final del franquismo y del gran cambio de España, Robert Bob Royal, fallecido este miércoles a los 86 años, lo fotografió todo en un país del que se enamoró, echó raíces y donde se ha quedado para siempre. Me confesaba hace unas semanas que a la vista de la deriva política de los actuales Estados Unidos le hacía aún más feliz haber tomado la decisión de ser español. Por su ojo fotográfico ha pasado la historia del gran cambio de su país adoptivo, al que llegó en los años sesenta cuando el boom turístico empezaba a asomar.
Alto, rubio y buen jinete, aquel chico de Alabama pasado por Nueva York daba la talla perfecta para ser un vaquero en aquellas películas del spaghetti-western rodadas en Almería. Quería ser actor y allí dejo su huella. Entre otras películas rodaría con Rafael Gil Camino del Rocío, en compañía de Carmen Sevilla, Paco Rabal y Arturo Fernández. Puede seguirse su rastro en los títulos de créditos, al igual que yo le descubrí en la firma de sus fotos leyendo el New York Times en los setenta-ochenta durante mi etapa de corresponsal en Estados Unidos. Finalmente conocería en Madrid en persona al fotógrafo del Times, miembro activo de la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera, siempre cámara en ristre.






