Los inversores esperan las palabras de Powell tras denunciar que es objeto de una investigación penal por defender la independencia de la Fed

El mejor requisito que puede cumplir un banquero central es la previsibilidad. A Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, le gusta ceñirse al guion para no alterar la confianza de los inversores. Así que tal y como se esperaba, la Fed ha decidido este miércoles mantener intactos los tipos de interés en un rango entre el 3,5% y el 3,75% después de tres rebajas consecutivas a finales del año pasado. Se trata de la primera reunión de la Fed desde que Powell denunció hace 10 días que le han abierto una investigación penal por oponerse a los intentos de injerencia de la Casa Blanca.

La decisión de mantener sin cambios los tipos ha sido respaldada por 10 de los 12 gobernadores que integran el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), el organismo de la Reserva Federal que decide sobre el precio del dinero. Stephen Miran, el hombre de Trump en la junta de gobernadores, y Cristopher Waller, uno de los candidatos a sustituir a Powell, votaron por una rebaja de un cuarto de punto.

Las preocupaciones de banqueros centrales de la Fed se han extendido más allá de sus dos mandatos: la estabilidad de precios y la creación de empleo. Sin grandes sobresaltos en sus objetivos, con un mercado laboral débil, pero estable, y la inflación enrocada en torno al 2,8%, los banqueros han preferido esperar a ver cómo evolucionan los aranceles y el gigantesco estímulo fiscal que aprobó Trump a través de su Ley Grande y Bonita. Así, los furibundos ataques de Donald Trump contra la independencia de la institución y las tensiones sobre el dólar estadounidense han protagonizado las conversaciones.