La tragedia del accidente ferroviario en Adamuz se produce tras unos años en los que ha aumentado dramáticamente el número de trenes en circulación y la percepción del público de que ha habido una degradación del servicio

La tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), que ha dejado 45 fallecidos, se produce en un contexto de frustración ciudadana ante la degradación del servicio de alta velocidad. La red ferroviaria que, desde que se inauguró el primer AVE en 1992, ha sido un referente de modernidad y calidad en la alta velocidad europea está ahora en el punto de mira. Tras la liberalización del sector, en 2020, impuesta por una normativa europea de obligado cumplimiento, el aumento del tráfico ferroviario y el estrés de las estructuras que lo soportan generan una comprensible inquietud en los usuarios. ¿Está justificada?

Los especialistas en el sector Iván Rivera y Ramiro Aurín exponen sus puntos de vista sobre el asunto y analizan si es o no fundada esta preocupación.

¿Es excesivo el tráfico en las vías españolas? Una respuesta corta: no. Pero el diablo está en los detalles. Comencemos por lo obvio: si un país se dota de infraestructuras, es para usarlas. El mayor fracaso de la planificación pública es acabar con autopistas sin vehículos o aeropuertos sin aviones. Ninguna de las dos cosas es ajena a nuestra experiencia reciente.