Los lugares en los que los agentes federales mataron a Alex Pretti y Renée Good se suman al memorial que aún se mantiene en pie, casi seis años después, en honor a George Floyd

El fotógrafo de Atlanta Ryan Vizzions lleva cinco años y medio en la carretera documentando “qué clase de país es Estados Unidos en este tiempo convulso”. El día en que un agente del ICE mató de tres disparos a Renée Good, una poeta de 37 años que protestaba por la actuación de la policía migratoria de Donald Trump en Minneapolis, Vizzions estaba a unas tres horas de allí. Y no lo dudó: se montó en la furgoneta blanca en la que vive, una máquina destartalada que dice “Prensa” en uno de sus costados, y puso rumbo al lugar del crimen.

Casi 20 días después, sigue aparcada frente al sitio de la tragedia. Al llegar, se preguntó qué podía aportar él a una ciudad en crisis y decidió quedarse a cuidar del altar que los vecinos improvisaron en memoria de Good en el sitio exacto en el que, tras ser tiroteada un poco más allá, se detuvo su coche. “Cuando eres periodista a menudo trabajas en una comunidad, pero rara vez con ella”, explicó el domingo pasado Vizzions junto a la hoguera que le permite sobrevivir cada día a la intemperie con temperaturas de hasta 25 grados bajo cero.