El presidente de EE UU, que ha cambiado de estrategia para mitigar la crisis provocada por la toma de Minnesota, ratifica a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, centro de todas las críticas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió este martes a los periodistas que lo esperaban a su partida de Washington rumbo a Des Moines (Iowa), donde tiene previsto ofrecer un discurso, que se llevará a cabo “una investigación muy honrada y honesta” sobre la muerte el sábado pasado en Minneapolis de Alex Pretti, un enfermero estadounidense de 37 años al que un grupo de agentes federales redujo cuando les estaba grabando y luego disparó una decena de veces por la espalda.
Cuando saltó la noticia, Trump no pareció tan paciente con las conclusiones de esa investigación que ahora promete. Lo llamó “pistolero” y posteó en su red social un mensaje con la imagen del arma que presuntamente portaba legalmente Pretti en ese momento (y que, según indican los vídeos del suceso, le quitaron los agentes antes de que empezaran los tiros). En las siguientes horas, varios miembros de su Administración llamaron al enfermero, que carecía de antecedentes penales, “asesino” y “terrorista doméstico”, mintieron al acusarlo de enarbolar el arma y aseguraron que estaba listo para “provocar una masacre”.












