Esta esquina del Mediterráneo español es un geoparque lleno de cráteres volcánicos, acantilados empedrados de fósiles y minas abandonadas. Según el geólogo y guía David Monge, el mejor sitio de la Península para seguir las huellas de los fenómenos geológicos
En invierno en Cabo de Gata, cuando las aguas están para pocos baños y cerrados muchos de los negocios turísticos, es tiempo de fijarse en otras cosas. Porque además de un
de-gata-n%C3%8Djar/255035" rel="" data-link-track-dtm="">parque natural, esta esquina milagrosamente intacta del Mediterráneo español es un geoparque lleno de cráteres volcánicos, acantilados empedrados de fósiles y antiguas minas de alumbre y oro. El geólogo David Monge, que lleva viviendo ocho años en la zona y ha guiado a cientos de visitantes fascinados por el reino mineral, enseña y enriquece con sus comentarios expertos cinco recorridos memorables a pie, en bicicleta y en coche por otros tantos lugares de interés geológico (LIG).
“En ningún otro sitio de la península Ibérica son tan evidentes las huellas de los fenómenos geológicos, porque la tierra se muestra en este árido entorno desnuda de vegetación, con todos sus rasgos y cicatrices al aire”, comenta a El Viajero. "El paisaje, en el Cabo de Gata, es geología”.






