La provincia andaluza es mucho más que sus postales más conocidas. Entre sus tesoros están las cuevas de Sorbas, el observatorio Calar Alto y el pueblo de Serón, apiñado en torno a un castillo de época nazarí

Almería es una provincia atípica y hasta me atrevería a decir que desconocida para una mayoría de viajeros. Porque sí, a todo el mundo le suenan el

rrer" title="https://elpais.com/elviajero/escapadas/espana/2025-02-07/paisajes-silencio-gastronomia-e-incluso-playa-cabo-de-gata-tambien-es-para-el-invierno.html" data-link-track-dtm="">Cabo de Gata o los poblados del oeste de Tabernas. Pero, ¿cuántos saben que en esta provincia —a la que relacionamos inmediatamente con desiertos— tiene montañas en las que nieva todos los inviernos, pueblos en los que se curan jamones y observatorios de astrofísica de primer orden mundial?

Estos son ocho de los sitios que no te deberías perder si quieres conocer de verdad la provincia andaluza.

Desde la autovía A7 (Murcia-Almería), un desvío por la vieja N340a lleva a Sorbas, localidad que se ha hecho famosa por una red cavernaria excavada por el agua, pero no en roca caliza (carbonato cálcico), como la inmensa mayoría de las que conocemos, sino en yesos (sulfato de calcio). Y la diferencia no es baladí: el yeso es 100 veces más soluble en agua que la caliza y su cinética de formación (creación de estalactitas y estalagmitas, por ejemplo) es mucho más rápida; mientras que en caliza pueden tardar entre decenas de miles y millones de años, en yesos se forman y desaparecen mucho más rápido. Resumiendo: el Paraje Natural Karst en Yesos de Sorbas protege un paisaje extraño y desolado, con unas mil cavidades inventariadas que tienen poco que ver con lo que puedas conocer.