Los investigadores de Cambridge muestran una asociación entre este tratamiento y una peor salud mental
La menopausia es una etapa inevitable de la vida de las mujeres que no solo produce sofocos o un cambio en el metabolismo que dificulta mantener el peso, la masa muscular o la solidez de los huesos. La salud mental es uno de los aspectos más afectados durante este periodo. La terapia de reemplazo hormonal (TRH) es uno de los recursos más utilizados para paliar los síntomas físicos o mejorar el estado de ánimo, pero la complejidad de los efectos de la menopausia y la diversidad de sus efectos en cada mujer hacen imposible ofrecer soluciones generales.
Hoy, un equipo de investigadores liderado por Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge, publica en la revista Psychological Medicine un estudio, basado en datos de cerca de 125.000 mujeres del Biobanco del Reino Unido, en el que se analizan los efectos de la menopausia y el uso de TRH sobre tres factores: la salud mental, en particular la ansiedad y la depresión, la calidad del sueño, y la estructura cerebral, a partir de imágenes de resonancia con las que se midió el volumen de materia gris en áreas clave para la memoria y la regulación emocional. Los resultados son llamativos, aunque su interpretación requiere cautela.









