Los investigadores tratan de averiguar los detalles del siniestro de Adamuz

La salida de vía de un tren de alta velocidad de la operadora Iryo (6189 Málaga-Madrid) el pasado domingo, invadiendo el gálibo de la contraria (vía 2) a las 19.43 horas, deja algunas evidencias y muchas incógnitas, que tratan ahora de despejar los miembros de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El Alvia de Renfe (2384 Madrid-Huelva) que viajaba de frente no puede eludir de ningún modo el choque, nueve segundos después de que descarrilara el primer convoy, y salir despedido hacia un terraplén de cuatro metros de profundidad. El siniestro deja 45 víctimas y decenas de heridos.

Con todas las precauciones a que obliga la apertura de una investigación, la CIAF marca el punto del descarrilamiento del Iryo en el punto kilométrico 318,693 de la línea 010, la Madrid-Sevilla. Todas las sospechas apuntan a un primer segmento de vía arrancado de cuajo, de 40 centímetros de longitud. Ese carril es nuevo, ha indicado el Ministerio de Transportes, que ha apuntado que fue fabricado en 2023 por ArcelorMittal con número 312592Y101. El raíl estaba soldado a otro en uso previamente, con fecha de fabricación en 1989 por la misma compañía. Ambos llevan el nombre de Ensidesa, marca comercial que utiliza ArcelorMittal independientemente del año de producción. La colisión entre los convoyes de Iryo y Renfe tiene lugar, aproximadamente, en el punto kilométrico 318,200.