La derrota de los de Arteta abre el campeonato a City y Aston Villa, que se quedan a cuatro puntos del líder
El descafeinado Manchester United dirigido por un técnico interino, Michael Carrick, le dio un vuelco a la Premier con un inesperado triunfo (2-3) en la casa del líder. No había caído allí el Arsenal, del que se aguardaba su pelaje para responder cuando la carrera por el título le plantease algún obstáculo que pusiese a prueba su capacidad mental más que futbolística. Ese momento ha llegado. Tras encadenar sendos empates sin goles en sus dos últimos partidos del campeonato ante Liverpool y Forest, llega ahora un palo aún mayor, una derrota que abre la Premier porque el Manchester City, ganador el sábado ante los Wolves, y el Aston Villa, que ganó en Newcastle (0-2) vuelven a estar a cuatro puntos de distancia de una cabeza que tiembla. Quizás es que nada que se anhela durante más de veinte años puede resultar sencillo.
Fue un partido memorable. El Arsenal fue a menos porque comenzó mandón, encontró el premio del gol, concedió el empate en un error garrafal de Zubimendi y ahí acabó de perder el norte antes de que la remontada visitante le abocase a un final de partido entre prisas y empellones que deparó un carrusel de emociones, con sendos goles por bando y una decisión final de Mateus Cunha que acalló al Emirates cuando festejaba el empate y ya empezaba a creer en la victoria. Nadie logra discernir con antelación los renglones que escribe el fútbol.








