El líder de la Premier no logra ganar en Nottingham tras el tropiezo del Manchester City en Old Trafford

Nada le va a resultar sencillo al Arsenal en el camino hacia esa Premier que anhela y que no cata desde hace 22 años. En Nottingham rascó un empate (0-0) agridulce porque llegó tras la derrota (2-0) del Manchester City en el duelo ante su eterno rival en Old Trafford. Aumenta la distancia respecto al segundo clasificado el líder, pero resta la sensación de que ha dejado pasar una buena oportunidad de descolgarlo en la pelea por el campeonato. Y en la jornada dominical la distancia respecto al perseguidor puede reducirse a cuatro puntos si el Aston Villa supera al Everton en Villa Park.

El Arsenal pudo ganar, pero le faltó puntería. Martinelli y Saka tuvieron el gol en sus botas, pero el Forest, coriáceo y peleón, salió indemne de un partido que acabó entre contínuas transiciones y con un rictus de decepción en el rostro de Mikel Arteta, técnico de los gunners. La próxima semana recibirá en el Emirates al Manchester United, que al fin encontró alivio a sus desgracias.

“Ellos fueron mejor equipo y su victoria es justa”, resumió Pep Guardiola al final del derbi de Mánchester. El laureado técnico catalán acababa de pasar un calvario en la fábrica de las sueños, donde en los minutos finales del partido se le vio acodado en el banquillo, con la mirada perdida en el verde sobre el que sus chicos sufrian un repaso. Dos goles legales marcó el Manchester United, tres le anularon por ajustados fueras de juego, un par de veces más lanzaron a los postes y unas cuantas más exigieron la versión más gigantesca del enorme Donnarumma. No le da a día de hoy al City para competir al nivel que exige pelear por la cabeza en la Premier, nueve puntos se le han escapado de los últimos doce que ha disputado y pierde pie en el pulso con el Arsenal mientras emita señales de ser un equipo ya dispuesto para realizar una costosa, en todos los sentidos, transición.