Los congresistas republicanos se han sumado a los demócratas para rechazar los feroces recortes en investigación propuestos por la Casa Blanca
El Congreso de Estados Unidos le está dando un buen baño de agua fría a la estrategia financiera con la que Donald Trump quería estrangular a la ciencia de su propio país. Por una vez, los congresistas republicanos se han sumado a los demócratas para rechazar los feroces recortes en investigación propuestos por la Casa Blanca. Las agencias de investigación espacial, atmosférica y energética esquivan así un hachazo que las habría dejado implorando por su mera supervivencia. La acción del legislativo es una buena noticia, sobre todo si sirv...
e de precedente para que el Partido Republicano empiece a fracturarse ante la saña irracional con que se comporta su amado líder desde que llegó por segunda vez a la presidencia. Pero la pesadilla está muy, muy lejos de haberse disipado.
El control político que Trump quiere ejercer sobre la ciencia de su país no ha hecho aún más que mostrar la patita. El bloqueo de los recortes por el Congreso no va a evitar que la Casa Blanca siga obstaculizando cualquier proyecto que considere contrario a sus doctrinas y doctrinillas, como por ejemplo las investigaciones sobre diversidad y el desarrollo de energías limpias. Del autor del éxito de ventas Drill, baby, drill (perfora, nena, perfora) y petrolero en jefe de todas las Américas no va a venir un solo dólar para investigar en energías renovables, por mucho que su amigo o examigo Elon Musk acabe de descubrir que la España vacía puede convertirse en una inmensa granja solar para que sus clientes enchufen los coches Tesla.






