Demócratas y republicanos aprueban en masa una ley que mantiene casi intactos los presupuestos de agencias claves como NASA, NSF y la Administración Atmosférica, que el presidente quería amputar

El Legislativo de Estados Unidos le ha dado una sonora bofetada al presidente Donald Trump al rechazar de plano los enormes recortes que planteaba en ciencia, investigación y desarrollo. Tras el rechazo del Senado y el Congreso, los presupuestos de las principales agencias estatales donde se hace la investigación más puntera del mundo, como la NASA, la Fundación Nacional de Ciencia o la Agencia Nacional Atmosférica, muy volcada en el estudio del clima, seguirán prácticamente igual que antes de la llegada al poder del magnate.

El Gobierno de Donald Trump había propuesto para este año los mayores recortes en investigación que habría visto Estados Unidos desde la II Guerra Mundial. El proyecto se unía a la guerra declarada de la nueva administración contra algunas de las mejores universidades del país, que aún sigue coleando en los tribunales.

La reacción de la comunidad científica fue tímida al principio, pero después surgieron iniciativas anónimas respaldadas por miles de investigadores exigiendo que el parlamento frenase los tremendos recortes de Trump que, en pocas palabras, amenazaban con destruir el sistema de investigación más exitoso del mundo que había convertido a Estados Unidos en el país más rico y poderoso. Los recortes afectaron a multitud de proyectos de investigación en todo el planeta hasta límites surrealistas, como que mujeres con riesgo de VIH en Suráfrica se tuvieran que retirar de la vagina los anillos anticonceptivos que financiaba la agencia de cooperación de Estados Unidos.