La apuesta por el talento de La Masia ha sostenido al club azulgrana para mantener su liderazgo en una temporada marcada por las limitaciones económicas, ahora en la final Supercopa ante el Real Madrid
Condicionado por el fair play financiero y la delicada situación económica del club, el Barcelona parecía comenzar la temporada caminando sobre el alambre. El verano dejó un balance inquietante: siete jugadoras del primer equipo salieron, solo llegó un refuerzo —Laia Aleixandri— y la plantilla quedó debilitada en su fondo de armario. Lo que parecía el inicio de un curso de resistencia, se ha transformado en una reinvención exitosa apoyada en las más jóvenes y en La Masia, firmando onces muy jóvenes. A las puertas de la final de la Supercopa de España ante el Real Madrid (19.00, Teledeporte), el Barça vuelve a optar a su sexto título, todos los disputados hasta ahora, para seguir dominando. “Todos son especiales, nunca hay suficiente”, confesó Alexia Putellas.
La falta de recambios se agravó pronto con una oleada de lesiones que se agolparon. Patri Guijarro, Aitana Bonmatí, Salma Paralluelo, Ona Batlle o Ewa Pajor, entre todas, todas titulares indiscutibles, pasaron por la enfermería en el primer tramo de temporada de manera simultánea muchas de ellas. “En estos últimos partidos igual éramos 14 o 15 del primer equipo”, compartió Claudia Pina a EL PAÍS. Las dudas aparecieron, especialmente de cara a la exigencia europea.






