El Real, que este sábado busca el primer título de su historia, ha progresado gracias a las nuevas posiciones de sus futbolistas más desequilibrantes, Weir y Caicedo, y su capacidad para presionar en zonas altas

El Madrid se hundió ante el Barça hace un año en la final de la Supercopa en la primera vez que se medía en busca de un título con el actual dominador del fútbol español y europeo. Las expectativas no eran esperanzadoras porque entonces el conjunto blanco solo había sumado derrotas contra las azulgranas, pero el resultado fue tan contundente y tan duro (5-0) que el encuentro no dejó dudas de que el club de Chamartín todavía estaba a océanos de distancia del referente continental. 362 días más tarde, ambos se enfrentan de nuevo este sábado por la Supercopa (19.00; Teledeporte) en Castellón con un balance en los clásicos de 19-1 para el Barcelona, el equipo que ha levantado 16 de los 18 trofeos nacionales que ha habido en juego desde la temporada 2019-2020.

El favoritismo del Barça, por plantilla, por presupuesto, por historia y por los números de esta campaña, es innegable, pero si hay un club en España que se ha acercado estos últimos años a las azulgranas es el Madrid. Javier Lerga, entrenador del Athletic, lo sintetizaba el pasado miércoles en el Estadio Castalia tras caer ante el Barcelona en semifinales pese a jugar la mayor parte del encuentro con una futbolista más: “El Real Madrid se va reforzando cada año más, pero la evidencia y los resultados dicen que el resto de equipos estamos muy lejos para poder hacerles daño”.