El Estado galo avanza en su crisis política con la aprobación de los presupuestos por decreto
Francia busca equilibrar sus cuentas para reducir su abultado déficit y esto incluye cualquier operación que le pueda reportar ingresos, incluida la venta del patrimonio nacional. El Gobierno busca acelerar las transacciones de los bienes inmobiliarios a los que ya no da uso, algunos de ellos de gran valor histórico, susceptibles de ser convertidos en viviendas u oficinas.
Hace unas semanas se firmó el acuerdo para ceder un palacio que era propiedad del Estado desde la Revolución Francesa. Puesto en venta a principios de año, el palacio Saint-Melaine, situado en la ciudad de Rennes, en la región de Bretaña, ha pasado a manos de un promotor inmobiliario que va a construir en este espacio pisos y oficinas, tras más de 230 años de uso público.
Pertenecía al Estado desde 1793, pero estaba mal conservado e infrautilizado y desde 2019 estaba vacío, así que el Estado francés puso un anuncio en la página web dedicada a ofertar los bienes nacionales de los que se quiere deshacer. Su patio y el edificio están clasificados como monumentos históricos desde 1959, así que las obras tendrán que estar supervisadas y recibir las autorizaciones administrativas pertinentes.






