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El presidente de Francia, Emmanuel Macron, en una imagen de archivo. EFE/Ian Langsdon
Ángel Calvo |
París (EFE).- Aplicar un impuesto a los multimillonarios para contribuir a la reducción del déficit, que motivó la caída del anterior Gobierno francés, está pasando a ocupar el centro del debate político en las negociaciones del nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, para elaborar los presupuestos de 2026.
Lecornu intenta ampliar la base parlamentaria para intentar sacar adelante esos presupuestos con los socialistas, cuya principal exigencia, que respaldan los sindicatos, es el conocido como ‘impuesto Zucman’, que gravaría con un 2 % el patrimonio de los que tienen bienes con un valor superior a 100 millones de euros, condición que cumplen unos 1.800 contribuyentes en Francia.









