La propuesta del economista Gabriel Zucman, respaldada por el 86% de la población, se ha colado en el debate presupuestario francés

La sorprendente dimisión este lunes del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, y

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-macron-nombre-un-nuevo-primer-ministro-en-las-proximas-48-horas.html" data-link-track-dtm="">la incertidumbre que esa decisión hace planear, una vez más, sobre la política gala, ha relegado a un segundo plano el debate que hasta hace tan solo unos días copaba las portadas de los periódicos, las tertulias y las redes del país: la creación de un impuesto a los milmillonarios para luchar contra el importante déficit público (5,8% en 2024) y su inclusión en los Presupuestos para 2026. La llamada taxe Zucman, bautizada con el nombre del economista francoestadounidense y exconsejero de los candidatos a las presidenciales de Estados Unidos Bernie Sanders y Elizabeth Warren, Gabriel Zucman, propone que los hogares con un patrimonio superior a los 100 millones de euros ―menos de 2.000 en Francia― paguen un impuesto anual del 2% sobre su fortuna. El tributo podría generar hasta 20.000 millones de euros de ingresos anuales para el Estado. Pero, sobre todo, permitiría restaurar el principio de progresividad del impuesto sobre las rentas más altas haciendo “que las grandes fortunas francesas no paguen menos impuestos que sus secretarias”, en palabras del propio Zucman, de 38 años y profesor en prestigiosas instituciones como la Escuela de Economía de París, la Escuela Normal Superior y la Universidad de California en Berkeley.