El vicepresidente, J. D. Vance, visitó Minnesota en la víspera de una convocatoria a paralizar la principal ciudad del Estado contra la ofensiva migratoria de Trump
La imagen capta la crueldad de la política migratoria de Donald Trump. El niño de cinco años, vestido con una chaqueta a cuadros blancos y negros y un gorro azul, es escoltado por un agente de inmigración, que lo lleva agarrado por su mochila escolar de Spiderman. En su rostro, el miedo es palpable. Su nombre es Liam Conejo Ramos. Él y su padre, peticionarios de asilo, fueron detenidos en la entrada de su casa en un suburbio de Minneapolis esta semana. La foto del pequeño Liam ha vuelto a conmocionar a un país que ya vio a una ciudadana estadounidense matada a tiros por otro agente en la misma ciudad a principios de enero.
Este viernes hay convocada otra ronda de protestas en Minneapolis en respuesta al enorme despliegue de agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza que la Administración Trump mantiene en la ciudad más poblada de Minnesota desde hace semanas. En esta ocasión, los organizadores han llamado a la población a ausentarse al trabajo y las escuelas como parte de una huelga masiva que verá a más de 500 negocios y restaurantes permanecer clausurados en solidaridad con la comunidad migrante del Estado. La jornada incluirá también una marcha en el centro de Minneapolis, y se han organizado acciones en Nueva York, Chicago y Seattle, entre otras ciudades.








