El autor defiende en su novela la melodía de la frase, esa que te permite sobrecogerte como la primera vez que leíste algo que te conmovió

Ahora no recuerdo bien en qué libro de Ryszard Kapuściński leí esto, pero al intelectual polaco no le terminaba de encajar que su público le dijese que había leído sus libros de una sentada. Es algo que ocurre, habría querido decirle, aunque lo esencial de ese gesto es su misterio. No acostumbra a suceder de buenas a primeras, y quien lo esgrime no suele sostenerlo como algo baladí. Las palabras fracasan al intentar procurarle una forma a ese estado emocional, que nos deja desarmados frente el otro, próximo a la incapacidad de el...

aborar el mensaje un poco más. Solo tiene lugar cuando un libro se convierte en un tipo que se encuentra a oscuras en una habitación y decide levantarse y encender la luz, no sin cierta apatía, pero al fin y al cabo reconfortado y alegre. O cuando la nieve cae finalmente al suelo tras ceder la rama que la sostenía y alguien ha tenido la suerte de presenciarlo.

Así, Las crines, de Marc Colell (Barcelona, 50 años), es ese libro que me he leído del tirón sin levantar apenas los ojos de sus páginas. No podía hacerlo, es decir, me rendía una y otra vez a la perfección de párrafos como el que sigue, a su sencillez, que es su grandeza: “Ayer encontré un esqueleto de vaca. Me acerqué lentamente, como si mereciera un cierto respeto. Era un esqueleto completo. Blanco, pulido, abandonado bajo el sol. Me senté a su lado. Pensé en el animal. Lo imaginé ahí mismo, recostado, preparándose para morir. Conviene hacerlo, pensar en la estructura. Creo que me quedé dormido. Después me alejé por el camino. Me di la vuelta una sola vez para comprobar que seguía ahí, con la perfección de un barco abandonado”. Al transcribir este pasaje ahora, me siento como una muchacha que atesora un secreto, una confidencia en estado de gracia, al confirmar que Colell ha escrito una novela fascinante, adictiva y poética que, efectivamente, no paré hasta terminarla. No pienso disculparme.