El agresivo interrogatorio de los jueces al fiscal que defiende el despido de la gobernadora Lisa Cook arroja dudas sobre su respaldo a las tesis de presidente

En uno de esos momentos decisivos para la democracia de Estados Unidos, que suenan recurrentes desde que Donald Trump ocupa la Casa Blanca, un puñado de jueces decidirá sobre un asunto que afecta a la estructura constitucional, la separación de poderes, la independencia de la Reserva Federal y, por último, sobre los límites del poder presidencial. El caso tiene, por tanto, un alto voltaje jurídico, pero conlleva unas inimaginables consecuencias políticas.

Los nueve magistrados del Tribunal Supremo de Estados Unidos han celebrado este miércoles la vista oral sobre el intento de despido de la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, por parte de la Casa Blanca, en un intento de Trump de controlar la institución. La sesión, que se ha prolongado durante algo más de dos horas, no estaba programada para dictar una opinión, sino para escuchar los argumentos de la acusación y la defensa sobre un asunto jurídico, que parece menor, pero que afectará al sistema de contrapoderes de la autoridad presidencial: si se considera “causa justificada” para despedir a Cook una supuesta irregularidad en la solicitud de una hipoteca para beneficiarse presuntamente de mejores condiciones financieras.