El equipo de Arbeloa sumó 258 presiones en el 6-1 del martes, una marca que no alcanzaban desde las 297 de hace más de seis años con Zidane en el banquillo contra el PSG en París

En el minuto 65 del partido de este martes en el Bernabéu sucedió algo insólito. Kylian Mbappé perdió una pelota rodeado por tres defensas al borde del área y el Mónaco emprendió una contra. El delantero del Real Madrid lo vio y se lanzó a una persecución desbocada. Hasta el área de Courtois, donde nueve segundos después de arrancar, a la altura del punto de penalti, obstaculizó el centro de Coulibaly que buscaba a Akliouche. El Madrid ganaba 5-0 y Mbappé se acaba de pegar una carrera hacia atrás de casi 80 metros. Al Bernabéu le estallaban las palmas.

En el partido anterior, la grada se había quejado de manera estruendosa, e incluso cruel con Vinicius. Pitó a sus propios jugadores por muchas razones, pero una de ellas fue sin duda los esfuerzos defensivos que se habían ahorrado durante semanas. La larga carrera de Mbappé, tan llamativa, no fue un lance aislado.

En los últimos siete años el Madrid nunca había presionado tanto en la Champions, que es donde más se aplica. Hudlstatsbomb registró 258 presiones contra el Mónaco. Sin el dato sobre la mesa de la sala de prensa, Álvaro Arbeloa localizó en la entrega buena parte de la clave de la reconciliación de su equipo con el estadio. Dijo que sus jugadores habían entendido que “el Real Madrid va más allá de estilos, va más allá de conceptos tácticos. Va sobre todo de pasión, de carácter, de mentalidad, de ambición, de esfuerzo. Eso es el Real Madrid”.