El presidente de EE UU pretende crear con Putin un nuevo organismo internacional al servicio de su ambición personal
La última ocurrencia dentro de la voracidad imperial de Donald Trump es la conformación de una “Junta de la Paz” pensada para gobernar la Franja de Gaza, pero con la declarada vocación universal de resolver conflictos en todo el planeta, hasta el punto de que ni siquiera se nombra la Gaza en una carta remitida por la Casa Blanca a alrededor de 60 jefes de Estado y de Gobierno para invitarles a formar parte de la nueva organización. Trump pretende presentar la iniciativa el jueves en Davos.
La “Junta de la Paz” tiene origen en los 20 puntos del plan de paz que Trump impuso para Gaza, de aplicación lenta y defectuosa, como revela el balance de 460 víctimas mortales gazatíes tras el alto el fuego, la insuficiente ayuda humanitaria, la persistencia armada de Hamás y la permanencia del ejército israelí en más del 50% de la Franja.
El organigrama no puede ser más barroco, puesto que en un segundo nivel tendrá una Junta Ejecutiva, de ámbito también universal, nombrada entera por Trump y llena también de personalidades, como su yerno Jared Kushner, el ex primer ministro británico Tony Blair o el secretario de Estado, Marco Rubio. Bajo supervisión de esta segunda Junta, un comité técnico, al fin solo para Gaza, con representación palestina, trabajará en la aplicación del plan y en colmar la esperanza gazatí de recuperar la integridad del territorio todavía en manos de Israel.







