Montenegro depende del líder de Chega, que disputará la segunda vuelta, para endurecer leyes laborales y migratorias
La campaña oficial para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal —que se celebrará el 8 de febrero— comienza a finales de este mes, pero los dos aspirantes, el socialista António José Seguro y el populista André Ventura, volvieron este martes a la carretera. Ambos, a la conquista de los votantes que no estuvieron entre los leales que les respaldaron el pasado domingo (1,7 millones a Seguro y 1,3 millones a Ventura). En juego están, como mínimo, los 2,5 millones de votos que fueron a parar a los restantes nueve candidatos. Para Ventura, se trata de elegir entre socialismo o no socialismo. Para Seguro, entre democracia y extremismo.
Nada más conocerse los resultados, los candidatos de la izquierda derrotados mostraron su apoyo a Seguro para frenar, en palabras de Catarina Martins (Bloco de Esquerda), “la trumpización de Portugal”. Es una oferta que se daba por hecha y que aporta pocos votos a la candidatura socialista, teniendo en cuenta el raquítico respaldo que recibieron (247.428 votos entre Bloco, Partido Comunista y Livre, apenas el 2,7%).
Esa misma noche, tanto el liberal João Cotrim de Figueiredo (tercera posición, 902.571 votos) como Luís Marques Mendes (quinto, 637.394 votos), apoyado por el centroderecha, rehusaron condicionar a sus seguidores optando por alguno de los vencedores para la segunda ronda. Henrique Gouveia e Melo, el almirante en la reserva que quedó en cuarto lugar (695.091 votos), tampoco desveló sus preferencias y aplazó la decisión para dentro de unos días.












