La operadora italiana requiere al fabricante Hitachi Rail un informe sobre los últimos mantenimientos en Madrid de un tren que tiene menos de cuatro años
La operadora de alta velocidad ferroviaria Iryo transita esta mañana entre la desolación y la ansiedad por conocer los detalles que rodearon al siniestro de ayer domingo en Adamuz (Córdoba). Uno de sus trenes prácticamente nuevos, el 6189 que realizaba el trayecto Málaga-Madrid, descarriló a las 19.45 horas con 289 pasajeros a bordo, cuatro tripulantes y un maquinista. Este modelo Frecciarossa (ETR 1000) que salió de la factoría en 2022 había pasado su última revisión el jueves 15 de enero por parte de fabricante Hitachi Rail en talleres de Madrid. Una circunstancia que mete de lleno a esta última en la investigación y a la que Iryo reclama un informe urgente sobre las últimas inspecciones del tren.
“A las 19.45 horas, y por causas que aún se desconocen, el tren invadió la vía contigua. Tal y como indicó el ministro de Transportes ayer, se trata de un accidente producido en un tramo recto de la vía y el tren que circulaba es de nueva construcción, fabricado en 2022 y cuya última revisión se realizó el pasado 15 de enero. En estos momentos, la prioridad absoluta de iryo son las personas afectadas”, señala la operadora esta mañana en un comunicado en que traslada las condolencias a las víctimas y también a Renfe.








