Europa está obligada a buscar nuevas alianzas comerciales y políticas para tener un margen mayor de respuesta a EE UU
Donald Trump ha sido el mejor aliado del difícil acuerdo comercial entre la UE y Mercosur desde que su regreso a la Casa Blanca estuvo claro y confirmado. Ni siquiera había tomado posesión el republicano cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se subió a un avión en diciembre de 2024 y se plantó en Montevideo para suscri...
bir un principio de acuerdo —el segundo— de unas negociaciones que se habían prolongado durante todo lo que va de este siglo. Que las conversaciones hayan durado 26 años dice mucho de la cantidad de resistencias internas europeas que ha tenido que afrontar este pacto y que solo la vuelta al poder de Trump las derribara habla del shock que se preveía en las relaciones internacionales y comerciales, por mucho que la capacidad de sorpresa del republicano haya superado todas las expectativas.
Esa alianza —involuntaria, por supuesto— volvió a quedar clara este sábado. Ni siquiera había empezado a correr el ponche en la ceremonia oficial de Asunción para la firma de un pacto que todavía precisa de ratificación, cuando Trump irrumpió en el evento al anunciar que a partir del 1 de febrero subirá los aranceles para los ocho países europeos —seis de la UE— que han participado en las maniobras militares desplegadas por Dinamarca en Groenlandia para demostrarle a Washington que la soberanía danesa se respeta y que están comprometidos con la seguridad en el Ártico.






