El acuerdo entre la UE y el bloque sudamericano avanza al fin en un momento de peligro para ambos por la virulencia de Estados Unidos

Una mayoría cualificada de países de la Unión Europea respaldó finalmente este viernes el acuerdo comercial con Mercosur, lo que permite superar uno de los principales obstáculos a la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con un potencial de más de 720 millones de consumidores. El acuerdo no está exento de dificultades, sin ignorar el hecho de que el margen de negociación está agotado después de 26 años de conversaciones. Abre además importantes grietas internas, entre los países más hostiles al pacto (Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda), el sector agrícola y los defensores de la lucha climática, ante los que vuelven a imponerse los intereses de la industria. Pero no cabe duda de que el acuerdo mantiene viva la estrategia de Bruselas de ampliar alianzas y acuerdos comerciales, y lo hace además en un momento histórico muy diferente a aquel en el que se planteó: aranceles unilaterales de EE UU a todo el mundo, el asalto a Venezuela y la incautación de su petróleo. Representa, en cierta forma, la primera respuesta europea al llamado corolario trumpista de la doctrina Monroe y el “América Primero”.