La Unión busca salvar el pacto que crearía la mayor zona de libre comercio del mundo
La Unión Europea vuelve a darse tiempo con Mercosur 25 años después. Ante el riesgo de que la negativa de Francia y los recelos de Italia dinamiten para siempre el acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, negociado durante un cuarto de siglo, el Ejecutivo comunitario ha propuesto a los países americanos retrasar la firma, prevista para este fin de semana, a principios de enero. Sin París y sin Roma, que ha expresado sus dudas de último minuto esta semana, no salen las cuentas. La cúpula de las instituciones comunitarias parece haber dado por perdido al francés Emmanuel Macron, pero cree que, con un poco de trabajo y alguna contraprestación, podría subir a bordo a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
La italiana precisa tiempo para vencer las resistencias internas. Lo proclamó en el Senado italiano el día antes de ir a Bruselas cuando dijo que el acuerdo todavía no estaba maduro. Los agricultores integran parte de su base electoral y se la pelea con su socio de Gobierno y rival electoral Mateo Salvini, el líder de la Liga. De ahí que la primera ministra italiana esté resistiendo las presiones de la gran patronal transalpina, Confindustria, muy partidaria del acuerdo comercial con Mercosur, que si llega a entrar en vigor crearía un mercado potencial con más de 700 millones de personas y 31 países a ambos lados del Atlántico.







