Varias mascotas, en una imagen de archivo. EFE/Mariam A. Montesinos

Raúl Gómez García |

Madrid (EFE).- El 17 de enero, día de San Antón, patrón de los animales, queda patente el afecto hacia las mascotas en España pero contrasta con una realidad alarmante: los elevados índices de abandono animal y la persistente pérdida de biodiversidad en las ciudades.

Durante San Antón, los dueños sacan a sus mascotas a la calle, las bendicen y las pasean como una muestra de cariño y afecto que no coincide con las preocupantes cifras que muestra España en materia de abandono animal, casi 300.000 mascotas rescatadas (contando solo perros y gatos) según el último estudio realizado por la Fundación Affinity y publicado el pasado año.

Estos animales abandonados, convertidos en especies invasoras, son además una amenaza para la biodiversidad urbana con la que de igual manera se convive, siendo su principal enemigo -como es tradición al igual que el día de San Antón- el ser humano, que diseña y concibe urbes sin tener en cuenta la preservación de la fauna silvestre.