En la última semana, varias publicaciones de diferentes departamentos gubernamentales han sido señaladas por contener lemas abiertamente supremacistas o fascistas

La pauta se encargó de ponerla el hombre más rico del mundo. El mismo día de la investidura del presidente Donald Trump, Elon Musk colocó su mano derecha en el pecho y luego subió el brazo en diagonal, un gesto lapidario que hizo disparar las alarmas desde el auditorio del Capital One Arena de Washington: ¿se trataba del saludo de nazi? ¿El Tercer Reich reencarnaba ahora en los Estados Unidos MAGA? Un año después de la vuelta del trumpismo a la Casa Blanca, y con ello un auge de la ideología supremacista, las señales y referencias al fascismo, el nazismo y el supremacismo blanco están presentes en numerosas comunicaciones de la Administración.

Han sido los líderes sindicales algunos de los últimos en sonar la alarma con la retórica supremacista del Gobierno. El motivo llegó el fin de semana pasado de mano del Departamento de Trabajo, cuando en sus redes sociales compartieron una animación con la estatua del presidente George Washington, acompañada de las palabras: “Una patria. Un pueblo. Una herencia. Recuerda quién eres, estadounidense”. Rápidamente, comenzaron a cuestionarse si la frase era una referencia a una usada por la maquinaria de propaganda nazi, que rezaba: “Ein Volk, ein Reich, ein Führer”, es decir, “Un pueblo, un imperio, un líder”.