El filme contiene numerosos paralelismos con su primer trabajo, ‘Alas de mariposa’, otra feroz fábula para adultos protagonizada por niños
En los primeros minutos de El mal, nueva película del siempre osado Juanma Bajo Ulloa, una escritora que está siendo entrevistada en un programa de televisión acerca de su nuevo libro, un acercamiento a la psicopatía, a los crímenes y a la vileza, interrumpe al presentador: “Pero, ¿qué es la moralidad? ¿Cuál de ellas, la de ayer, la de hoy, la de mañana?”. Corren buenos (malos) tiempos para hacerse la pregunta, tanto en torno a la política y al poder, como alrededor de lo que supone escribir un libro no ya temerario sino direc...
tamente suicida, como el que la protagonista de El mal va a desarrollar a lo largo del relato compuesto por el director vasco. El caso de El odio (otro enunciado conciso e impactante), el texto que nunca llegó a las librerías de Luisgé Martín sobre José Bretón, doblemente criminal de sus pequeños hijos, pulula así por el pensamiento del espectador.
Indiferente a las modas, siempre a lo suyo, Bajo Ulloa continúa con su cine en los márgenes: desde Vitoria, levantando con arduas dificultades proyectos inauditos, enfrentándose a la moral cinematográfica reinante y sin que sus películas concursen en festivales nacionales (¿a él y a sus productores no les interesa, o es que los certámenes españoles, increíblemente, no las seleccionan?). Casi como si nada hubiera cambiado (ni en el cine ni, de nuevo, en la moral) desde sus dos excelentes primeras películas, Alas de mariposa (1991) y La madre muerta (1993), realizadas antes de cumplir los 27 años. Las que le convirtieron en el chico terrible del cine español.






