El borrador de la ‘Clarity Act’ restringe el pago de intereses sobre ‘stablecoins’ y desata la ira del sector digital, que paraliza su aprobación en el Senado

Empezó como un cruce de disparos en forma de escaramuzas jurídicas, pero el conflicto entre la gran banca y la industria cripto en Estados Unidos ha escalado hasta convertirse en una guerra abierta con varios frentes. Este jueves, el Comité Bancario del Senado debía votar el Clarity Act, la legislación que define las reglas del mercado de activos digitales en el país, pero en vísperas del debate los legisladores se echaron atrás. La división entre las filas republicanas, con algunos senadores más cercanos al sector bancario, y las dudas de algunos demócratas, que quieren incluir más garantías para limitar los negocios cripto del presidente de EE UU, empezaron a encallar el proyecto. Y la decisión de Brian Armstrong, CEO de Coinbase, de retirar su apoyo a la nueva normativa ha dado el golpe de gracia, por ahora, a la nueva normativa, que pretendía ser bipartidista y conciliar los intereses de ambas industrias. El directivo no ha aceptado, entre otros, la prohibición del pago de intereses sobre las stablecoins, reivindicación de la industria a la que las entidades financieras se han opuesto ante el temor de que puedan desplazar los depósitos bancarios. La banca también pide frenar la avalancha de empresas cripto que solicitan la licencia bancaria para ofrecer más servicios.